La situación en Oriente Medio, "surgida como fruto de la ilegal e irresponsable actuación de Washington y Tel Aviv, se está degradando rápidamente y amenaza con salirse definitivamente de control", valoró este lunes el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso en un comunicado.
Una preocupación especial de Moscú son los repetitivos "ataques temerarios" contra la central nuclear de Bushehr que se han cobrado varias víctimas humanas. "La sombra de un desastre radiológico, más mortífero que el de Chernóbyl, se cierne sobre la región del golfo Pérsico y la parte adyacente de Eurasia", denunció el ministerio.
La Cancillería prestó especial atención al carácter de ciertos golpes asestados por EE.UU. e Israel en el país persa. "Están siendo destruidas escuelas, hospitales, monumentos del patrimonio cultural mundial", enumera el comunicado. Asimismo, se someten a ataques las sedes diplomáticas y consulares, algo que "contradice las normas fundamentales de las relaciones internacionales y viola flagrantemente las normas de los respectivos convenios de Viena".
Rusia reiteró su llamamiento al cese inmediato de las hostilidades y celebró los esfuerzos de países como Pakistán, Turquía y China, para reducir las tensiones en torno a Irán e iniciar un diálogo. El servicio diplomático ruso tomó nota de la declaración del secretario general de la ONU, António Guterres, en la que instó a EE.UU. e Israel el 2 de abril a detener la guerra, que está causando un inmenso sufrimiento humano y consecuencias económicas nefastas, así como a Irán a cesar los ataques contra sus países vecinos posteriores a esta agresión.
La agresión conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán comenzó el 28 de febrero con el objetivo declarado de "eliminar las amenazas" provenientes de la república islámica. Los ataques se cobraron la vida del ayatolá Alí Jameneí y de varios altos cargos militares.
Mojtabá Jameneí, hijo del líder supremo asesinado, fue elegido como su sucesor. En respuesta a la ofensiva, Teherán disparó múltiples andanadas de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en países de Oriente Medio. También bloqueó parcialmente la navegación a través del estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor del 20 % de todo el petróleo que se comercia en el mundo. La situación disparó los precios del petróleo y gas natural licuado.


