Un repartidor de pizzas estadounidense de 68 años nunca imaginó que un acto de bondad simple y desinteresado le sería agradecido con miles de dólares. La semana pasada, Dan Simpson, de la ciudad de Boise (Idaho), quien trabaja algunas noches para Domino's Pizza, se dio cuenta de que en el local se había acabado la Coca-Cola Light de litro que aparecía en uno de sus pedidos. Intentó llamar al cliente para ofrecerle un sustituto, pero no obtuvo respuesta. En lugar de ignorar la situación, corrió hasta una tienda cercana y compró con su propio dinero las bebidas para completar la entrega, relata el diario local Idaho Statesman.
Al llegar a la casa de Brian Wilson, le pidió disculpas por la demora y le explicó que tuvo que hacer una parada adicional. Aunque a Dan aquello le pareció algo insignificante —y confesó que no era la primera vez que se esforzaba más de lo necesario por un cliente—, Wilson quedó muy agradecido. Le impresionó que el repartidor dedicara tiempo a comprar unas Coca-Colas en una noche tan ajetreada como suele ser un viernes.
Wilson quiso agradecerle, pero no tenía efectivo para darle propina. Aunque Simpson le restó importancia y le dijo que no hacía falta, él pensó en cómo devolverle el favor, porque ese gesto supuso "una gran diferencia". "Dan no sabía que mi esposa y yo tenemos discapacidad visual, así que ir a la tienda a comprar algo rápido no es nada sencillo para nosotros", explicó.
Regalo para su retiro
Dan le había revelado que llevaba 14 años como repartidor y que se jubilaría de su trabajo estatal en el Departamento de Agricultura de Idaho en pocas semanas. Ese dato conmovió aún más a Wilson, quien, con el propósito de "darle la despedida que se merece", abrió una campaña en GoFundMe para recaudar dinero y entregárselo a Simpson, de modo que pudiera "disfrutar de su jubilación". Hasta la publicación de este artículo, se habían recaudado 39.000 dólares. Así, lo que parecía una simple propina se convirtió en un agradecimiento colectivo de miles de personas.
Dan, quien asegura que "no puede ser real", planea usar los fondos para hacer un viaje cuando deje su empleo estatal, aunque tiene pensado seguir repartiendo pizzas.
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