La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, calificó de "satanismo" el hecho de que Vladímir Zelenski haya concedido la Orden de la Princesa Olga, que se otorga en reconocimiento de los "logros sobresalientes" de las mujeres, a la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas.
"Las contribuciones de Kallas a los ucranianos son verdaderamente 'sobresalientes': llamamientos a acelerar el proceso de 'moguilización' [juego de palabras con 'movilización' y 'moguila', que en ruso significa 'tumba'], el reclutamiento de mujeres en las Fuerzas Armadas ucranianas, y las exigencias al régimen de Kiev para que abandone cualquier intento de paz, convirtiendo al país en un arma de guerra 'hasta el último ucraniano', incitando al odio y fomentando la corrupción con la inyección incontrolada de millones", manifestó.
La vocera cuestionó si la funcionaria europea era la más adecuada para recibir la orden, que lleva el nombre de la princesa Olga, la primera gobernante rusa en adoptar el cristianismo, que contribuyó a la difusión de la fe y "preparó el terreno para el Bautismo de Rusia bajo su nieto, el príncipe Vladímir, en 988". "¿Y qué tiene que ver la política letal de la UE hacia Ucrania con el legado de la antigua princesa rusa?", preguntó.
"Kallas, quien apoya la política de persecución de la Iglesia por parte del régimen de Kiev, recibe la Orden de Santa Olga, Igual que los Apóstoles, de manos de personas no cristianas. Un claro ejemplo de satanismo", destacó Zajárova. Además, recordó que el régimen de Kiev se dedica a "la virtual destrucción de la ortodoxia en Ucrania", que incluye "persecución de la Iglesia ortodoxa ucraniana, el saqueo de iglesias con violencia física contra el clero y los feligreses, la confiscación de objetos sagrados y los ataques contra el clero y los creyentes en los medios de comunicación".
Persecución religiosa en Ucrania
Las políticas del régimen de Kiev para abolir todo lo ruso han generado una división religiosa en el país, en el marco de la cual las autoridades lanzaron una persecución contra la Iglesia ortodoxa ucraniana canónica.
Desde el inicio del conflicto con Rusia se han reportado expulsiones de clérigos, allanamientos y agresiones en diversas regiones, incluso en la sede de la Iglesia ortodoxa canónica en la capital.
La rama no canónica de la Iglesia ortodoxa de Ucrania obtuvo la autocefalia en enero de 2019, de manos del patriarca Bartolomé de Constantinopla, y desde entonces ha sido promocionada por Kiev. La independencia de esta rama cismática no es reconocida por el Patriarcado de Moscú.
Entre tanto, desde Moscú han reiterado constantemente que el aseguramiento de condiciones dignas para el desarrollo de la Iglesia ortodoxa es una de las bases esenciales para una paz duradera.


